Los atributos textuales de Monsiváis

 

Tanto pudo leerse sobre Monsiváis tras su muerte, –el 19 de junio de 2010–, que la incontable cantidad de discursos sobre este cronista mexicano, apasionado de lo popular y sin el cual no podría entenderse la misma Ciudad de México; confluyeron en un mito un tanto menos alcanzable que aquel que vivía en la colonia Portales rodeado de libros y gatos.

Reconocido por su crónica impecable,  obtuvo el Premio Nacional de Periodismo por su larga trayectoria en el mundo de las letras y del periodismo. Exploró diversos géneros literarios (el cuento, la fábula, ensayo) pero sobre todo se le considera cronista y ensayista. Una de las partes fundamentales de su obra radicó en la conjugación y mezcla de diversos géneros como crónicas-ensayo, a tal grado que se la considerado el padre de la crónica moderna en México, con marcada influencia de los cronistas de no ficción norteamericanos y ensayistas locales.

Su obra es extensa y reconocida con alrededor de 50 libros publicados. Escribió Días de guardar (1971), Amor perdido (1977), Nuevo catecismo para indios remisos (1982), Escenas de pudor y liviandad (1988), Los rituales del caos (1995), Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina (2000), entre otros.

Además, cuenta con una vasta obra de textos biográficos: Frida Kahlo (2007), Rosa Covarrubias: una americana que amó México (2007) y Pedro Infante: las leyes del querer (2008), son sólo algunas de las obras escritas por Monsivais.

 

En el ámbito académico, un referente de los estudios de comunicación y literatura, Tanius Karam escribe detalles estitísticos de Monsiváis; texto en el que incluye un subtítulo: “Algo sobre la ironía en la obra de Carlos Monsiváis”* para hacer una radiografía de aquel estilo, para revivir la voz de este cronista inconfundible.

        “Uno de los aspectos más identificables de CM y que no podemos dejar de mencionar en esta introducción a los propios rituales discursivos de Monsiváis, es el recurso a los muy diversos modos de la ironía. En la vida-obra de Monsiváis, en tanto discurso que se encuentra dentro de una impresionante red de escritos dispersos (lo mismo en grandes diarios que en revistas marginales; en los medios culturales más importantes del países que medios de escasa circulación), identificamos un cuerpo discursivo no reducible a la obra canónica (sus cinco libros de crónicas-ensayos), sino también a otros géneros y áreas de su pensamiento que se expresan, como él mismo, mediante un calidoscopio de géneros y medios. Al ser la ironía, una de las huellas más prototípicas del discurso monsivadiano, ésta participa de todas esas formas que asume la expresión del autor.

La ironía tiene numerosas aplicaciones, tanto en la elocuencia como en la poesía, en el periodismo y la crónica, en la narrativa y la dramaturgia. El primer rasgo es que la ironía construye un tipo de vínculo enunciador-destinatario; en principio los temas llevan a un tratamiento en apariencia “negativo” que lleva al enunciador a desnudar y desnudarse. El resultado es una actitud que el destinatario percibe como crítica o auténtica y que se logra justamente a partir de la complicidad. En ese dialogo emerge un “cínico” (emisor) y un cómplice (receptor) que participa justo en la decodificación del enunciado; el otro es invitado a compartir la nueva mirada, aun cuando no acepte su contenido o formulación. Lo que en un primer momento parece la crueldad de la ironía es solamente un camuflaje cuya intención ilocutiva se resuelve en otro nivel del sentido.

Domenella ha insistido en esta dimensión comunicativa de la ironía ya que uso convoca una red actancial básica: (a) Emisor, (b) Víctima o blanco y (c) Destinatario o lector (testigo y cómplice de la agresión o burla). Las interrelaciones que se establece entre estos actantes ponen en juego distintos modos de narrar y constituyen funciones; en esta red el narrador interactúa. A diferencia del humor que juega con la superficie del lenguaje, la ironía siempre esconde una intención correctora o de esperanza; aunque señale permanentemente las imperfecciones del ser humano y la sociedad, aspira al bien, el conocimiento o la belleza.

La presencia de la ironía en la obra monsivadiana sería tema de un trabajo muy extenso aparte. De las variadas formas para el tratamiento de la ironía en la obra monsivadiana colocamos dos ejemplos que distan de ser dominante pues se aplican sobre porciones de su obra menos estudiadas. Al hacerlo pretendemos ofrecer elementos para nuestra hipótesis de cómo la ironía es uno de los principales puentes en la constitución del sujeto discursivo; si la ironía en Monsiváis parece exitosa, lo debemos no únicamente a sus atributos textuales, sino al hecho mismo de fundar un “modo de ser irónico” en todo acto de presentación pública. Como ejemplo, hacemos algunos comentarios generales a su columna periodística “Por mi Madre Bohemios” y luego vemos el uso de la ironía que hace sobre sí mismo en algunas de las entrevistas periodísticas de las que ha sido objeto”.

*Extraido de “Algunos funcionamientos discursivos en la obra de Carlos Monsiváis” Dr. Tanius Karam, Academia de Comunicación y Cultura, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, tanius@yahoo.com.

 

 

 

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