"Todo lo digno de ser contado es porque ya ha ocurrido o porque a uno le hubiera gustado mucho que ocurriese": Héctor Tizón.

Por Celina Salvatierra

El reconocido escritor argentino Héctor Tizón, autor de más de veinte novelas, ha muerto hoy a los 82 años en la norteña Jujuy, su provincia natal, de acuerdo a la información difundida en secciones culturales de medios y en la página de la Editorial Alfaguara, donde se confirma el lamentable anuncio.

Tizón tuvo un estrecho vínculo con México, donde fue agregado cultural cargo que lo vinculó con los escritores de la talla de Juan Rulfo, Ernesto Cardenal, Ezequiel Martínez Estrada, Augusto Monterroso y Tomás Segovia.

Además en México,  publicó su primer libro, en 1960: A un costado de los rieles. Luego, ya de regreso en la Argentina vinieron Fuego en Casabindo y Sota de bastos, caballo de espadas, entre otros.

Tizón fue además de diplomático, abogado y periodista. En una entrevista de 1998, (ver anexo de Confines) se le pregunto cómo se relacionaban el juez y el escritor.

–“Tienen muy buena relación. Durante un tiempo fue bastante mala, entre el abogado y el escritor. Después fue muy buena cuando el escritor comprendió que el juez es quien le da de comer. Además no son tareas muy distintas la de un escritor de novelas y la de un juez. Ambas trabajan con las mismas realidades, es decir, con la conducta humana. Todas las normas del derecho tienen contenido humano, ellos son para contener y describir la conducta humana”.

En la misma entrevista explicaría cómo surgían sus obras.

“Eso es difícil de explicar. Un escritor escribe con la memoria. Aparte de papel y lápiz necesita de sus recuerdos. Todo lo que uno escribe está en el pasado. Todo lo digno de ser contado es porque ya ha ocurrido o porque a uno le hubiera gustado mucho que ocurriese. Así son los amores imposibles, por ejemplo”.

Destacó como escritor con obras como La casa y el viento, un libro fruto del desgarro que supuso para él el exilio y que escribió como un “último intento de no enmudecer para siempre”, según dijo en 2005 en una entrevista con Efe.

Nacido el 21 de octubre de 1929 en Yala, un pequeño pueblo de Jujuy, en el extremo norte de Argentina, la trayectoria del escritor también está atravesada por obras como Fuego en Casabindo, Luz de las crueles provincias y Extraño y pálido fulgor.

Tizón se exilió en 1976 y hasta 1982 vivió en España y, al final de esos años escribió La casa y el viento, “fruto de un acto de desesperación”.

Tizón había dicho en varias entrevistas que en años de destierro se había sentido “realmente mal” y admitía que había llegado a pensar que debía olvidarse de su país para siempre. Así, su mujer lo animó a ponerse en manos de un psicólogo y durante semanas viajó desde la localidad madrileña de Cercedilla, donde había alquilado una casa, hasta la capital para psicoanalizarse. De las notas que Tizón escribía mientras iba en tren hacia Madrid surgió La casa y el viento.

En cuanto a premios, Tizón fue nombrado por el Gobierno francés Caballero de la Orden de las Artes y Las Letras, y fue presentado en 2005 por la Fundación Konex como candidato al Nobel de Literatura.

Al respecto él diría después “si un escritor vive pendiente de los premios, no puede escribir ni una línea y si se lo dan (el Nobel) es aún peor, porque entonces sí que no puede escribir en mucho tiempo”.

Casado con la filóloga Flora Guzmán, Tizón recibió en 1996 el Premio Academia, entre otros reconocimientos a lo largo de una carrera ecléctica que no sólo estuvo signada por las letras.

HOMENAJES

La revista Ñ lo homenajea citándolo de este modo, en uno de sus artículos y haciendo alusión a su último libro, recientemente publicado, es Memorial de la Puna (Alfaguara, 2012), una colección de viejas historias sucedidas en su tierra natal, y su despedida.

“Sean quienes sean, vengan de donde vengan, sus historias y personajes, vibran al compás de la oralidad de los bosques y las quebradas, de los vientos de la Puna y el desierto, de las pasiones, el sexo, los ritos de la muerte… Quizá guarden algo del diplomático radical “yrigoyenista”, del abogado que llegó a ser juez de la Corte Suprema jujeña. Pero habría que volver a Yala, aunque sea a través de un libro, y preguntar en los boliches, en las procesiones, o en esas calles de frontera. Sus historias siguen allí, como Tizón mismo. Sólo hay que ir a buscarlos”.

#NARRATIVAS DIGITALES, hace lo mismo, sumando la entrevista del 98, hecha en la Patagonia por @celinasalvatie, oportunidad en la que Tizón visitó el sur argentino, para asistir a la feria del libro. En ese momento decía que la Patagonia era un lugar que interesaba mucho desde otros países.

“Yo creo que el único lugar marginal de la Argentina es Buenos Aires. (La Patagonia) Me parece lejana y ya no tan aislada. El concepto de aislamiento quizá sea algo bueno que le pase a la Patagonia. La preservación de su identidad y de sus costumbres, pero sin estar cerrada a eso. Yo me encuentro como cuando viaja uno al oeste o al este. Siempre que me invitan “del interior” que es una muy curiosa palabra o invento argentino, acepto. En algunas partes me han preguntado en Londres o parís, en ocasiones de salir traduciones de mis libros, qué quieren decir en la Argentina con eso del “interior” ¿qué es lo que no en el interior de un país?”

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