Bahía Blanca o "Diario de una crisis moderna"

 

Matías Badcock, estudiante de la Licenciatura en Letras en la Patagonia (UNPSJB) escribe una reseña de la novela   Bahía Blanca, de Martín Kohan (Anagrama 2012), que tras su aparición suscitó polémica en torno a la narración de la negatividad de una ciudad, que a la vez en su referente concreto, es puerta de entrada al sur argentino.

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De todas las historias, Martín Kohan prefiere narrar derrotas (“Muero contento”, “El libertador”, Dos veces junio, Ciencias Morales), momentos precisos en que las mitologías nacionales se desmoronan. Bahía Blanca (2012), su última novela, acaso también lo sea, con otro tenor, al tratarse de un desamor y de mitos más propios de la modernidad que de la nacionalidad.

Tres circunstancias conjuntas, atravesadas por un mismo eje, llevan a Mario Novoa, apático académico de la ciudad de Buenos Aires, a viajar a Bahía Blanca. La obra de un escritor, el imaginario de una ciudad y el nombre de una mujer se confunden en el diario personal de un personaje contradictorio que se debate entre el principio de continuidad y discontinuidad, es decir, de causalidad y casualidad. El conflicto estructura la novela en dos, las tres primeras partes están alentadas por una radicalización del principio de discontinuidad, manifiesta en la intención ferviente del protagonista de olvidarlo todo, y las tres últimas partes por una radicalización del principio de continuidad, expresada en la intención de recordarlo todo. No obstante, y como no es de otra manera dado que no es posible ni olvidar ni recordar todo, ambas intenciones acaban truncadas.

Martín Kohan, autor de Bahía Blanca.

Al principio de la novela el protagonista dice que a Bahía Blanca, y no a otro lugar, decide ir porque nunca escuchó decir de ella jamás nada bueno. Una ciudad que es negada por su mala fama se presenta ante él como la “pura negatividad”, y, por lo tanto, el lugar propicio para olvidar, es decir, interrumpir y negar el pasado, puesto que no implica una continuidad con su vida en Buenos Aires. Así, como instruido en la pedagogía urbana de Walter Benjamin, el protagonista procura apre(he)nder la negatividad de la ciudad, percibida tanto en el clima hostil de frío y viento, como en la disposición de las casas del barrio universitario separadas entre sí, la terminal de colectivos rodeada de nada y no de rascacielos, los cañones apuntando al costado del teatro, y un edificio más alto pegado a la catedral. Hasta que un día 13 llega a Ingeniero White, pueblo donde está el puerto de Bahía Blanca, y a la entrada de un cabaret llamado Black Cat se encuentra con un viejo amigo que involuntariamente le recuerda todo lo que en realidad quiere olvidar, desactivando lo que efectivamente es una negación, y verificando, en cambio, el mito de la ciudad. Por otra parte, Novoa también actúa un interés positivista del que descree. Solicita y obtiene una beca durante un mes para investigar la obra de Martínez Estrada, en el mismo lugar donde el autor viviera hasta su muerte y desde entonces existe un museo donde fuera su casa. Sin embargo, el verdadero interés es “el arte del cambio de tema”, que no es otro que el de la negación y la discontinuidad, que tan bien ejecutaba el autor y del que tanto requiere el personaje. Interés que finalmente se trunca al toparse con la biografía escrita sobre Paganini, un compositor que había dedicado toda su vida al violín, es decir, que había procedido como un continuista, lo contrario de lo que el protagonista buscaba.

 En cuanto a la tercera circunstancia referida, en la primera visita al cabaret, el protagonista por cincuenta pesos pasa la noche con una prostituta que es a la vez quien atiende el locutorio al que suele ir en Bahía Blanca a revisar sus mails. De este modo, Silvana aparece también como pura negatividad, puro olvido, la que puede cambiar de vida como Martínez Estrada de tema. No obstante, al volver al cabaret por segunda vez, y encontrar al amigo, se deshace toda posibilidad de discontinuidad en el lugar. La primera mitad de la novela se cierra con la narración increíble del crimen de Mario Novoa, a partir de una frase que profiriera su amigo (“el marido de tu mujer”). Increíble, pero sustancialmente cierta, como dijera Borges de Emma Zunz, con quien Novoa se parece en mucho. Con el crimen, se echa por tierra el significado de la frase, y se establecen nuevos sentidos que aplacan su conciencia. Y en consecuencia, el acto de negación más extremo termina siendo, para el personaje, el más continuo.

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La segunda mitad no comienza inmediatamente sino hasta 15 días después, con un tono ahora nostálgico porque regresa a su ciudad, a su rutina laboral de docente de letras, pero sobre todo a Patricia. “La vida continúa”, dice el protagonista, y en la ciudad retoma con total normalidad sus actividades y rutinas, hasta que un día pierde sus documentos, una chica los encuentra, pactan una cita en un bar y luego van a su casa, pero la amenaza de un ex novio acosador termina por alejarlo de lo que podría llegar a ser una forma de olvidar a Patricia. En el plano laboral, como en un juego de espejo, un estudiante lo consulta continuamente por mails sobre Crimen y Castigo de Dostoievski, inquiriéndolo con diversas interpretaciones acerca del crimen de Raskólnicov que no cesan de agobiarlo. A causa de lo que, lo rechaza una y otra vez. Por otra parte, contrariando el azar propio de la ciudad e incluso la situación afectiva de su ex esposa, Novoa planifica, monta un encuentro fortuito con Patricia, que acaba llevando al extremo al secuestrarla y conducirla a Bahía Blanca. Como cuando Darwin fuera allí también, más que a buscar descubrir un mundo inexistente, lo cual implicaría pensar en términos de discontinuidad, se trataría del descubrimiento de un mundo antiguo, idéntico a sí mismo. Sin embargo, un nuevo rechazo de Patricia hace derrapar la utopía, y en lo que parecía una forma de amor desinteresada, se revela la propia incapacidad del personaje para soportar la herida narcisista que le ocasionara el abandono. Con lo cual, lejos de afrontar el duelo necesario, Novoa se aferra al “sentimiento de posesión personal”, exhibiendo el costado burgués del amor romántico. Por esta razón es que se ha reparado en la organización interna de la novela, es decir, porque “lo personal es político”, esta historia de amor también lo es, pero de un modo que parte de su potencia estética.

Así entonces, Bahía Blanca se ofrece como una narración fragmentaria y oblicua de la experiencia moderna, es decir, urbana y capitalista del amor, en la que se rinde tributo a la ciudad homónima, que no es una sino varias (la ciudad del escape, la ciudad de la mufa, la ciudad antigua), de un modo plenamente literario planteando una lectura de la ciudad desde su propia literatura, y viceversa, una lectura de la literatura desde su propia ciudad.

*Juan Matías Badcock. Estudiante de la Licenciatura en Letras (UNPSJB).

 
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8 comentarios en “Bahía Blanca o "Diario de una crisis moderna"

  1. Muy buena novela! muy buen ensayo! (está entero acá?)me da risa que el personaje esté tan obsesionado con los cortes/contrastes que repare en cosas como que el cabaret se llama “Black Cat” y queda en “Ing. White”; Creo que su amigo (el que encuentra en Bahía)tiene un trabajo en televisión que sintetiza en extremo la búsqueda de continuidad y por eso el narrador desea evitarlo a toda costa. Por otra parte, cuando su deseo es recordar, amé la descripción minusiosa de su encuentro con Patricia en un intento desesperado por abarcar la totalidad del plano.

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    1. Hola, el post es una reseña que escribió Matías Badcock a modo de recomendación de lectura. Es una buena inquietud la que comentás, de hecho Matías está más que invitado a escribir un ensayo sobre Bahía Blanca!, gracias por tu comentario, aliosha.

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  2. ¡Muy bueno el artículo de Matías Badcock! Me gustó ese recorrido por la novela a partir de esa partición entre continuidad y discontinuidad,(me alegró comprobar que, a partir de esa clave, yo volvía a recordar “toda” la novela, prueba de su eficacia) Recordarlo todo u olvidarlo todo como recursos para reducir su mundo a un sistema de represenaciones que responda a su tenaz voluntad. Un mundo que él pueda controlar desde un punto donde domine toda la trama.Y también por donde fracasa:el azar que rompe con el secreto que solo él conoce, Y por el amor que ¿desbarata? su sistema. FElicitaciones!

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  3. EScribi un comentario y cuando apreté “publicar comen” desapareció! ¿es la discontinuidad de la que habla Matías? Se publica después? Espero y si no intentaré reproducirlo, Espero recordarlo todo!

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    1. Nota #ND: Estimado José Luis, los comentarios están sujetos a moderación, pero en realidad no existe ningún criterio más que no sea spam o contenga algo que no esté vinculado al post. Gracias por comentar y por consultar sobre este punto.

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  4. Aliosha, José Luís, muchas gracias por sus comentarios. En cuanto al modo obsesivo y minucioso de narrar creo que es la marca de su afán de continuidad, por eso cuando su ex esposa lo vuelve a rechazar, se activa nuevamente el sentimiento de obsesión que lo trastorna, y registra cada cosa de ese momento que ya no va a olvidar. Podría decirse entonces que el personaje, pero no solo él, sufre su incapacidad para incorporar lo diferente a su vida, porque está obsesionado en construir una voluntad de poder que es, en efecto, “totalitaria”. El azar es para él una opción, que se puede aceptar o rechazar, no un mandato. Saludos, y gracias nuevamente. 

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