I´M BLUE!

Por  Celina Salvatierra

 

Blue no tiene aspiraciones vanguardistas ni deudas con el paisaje. No experimenta la ansiedad de las preocupaciones geométricas, la imposible exactitud del sueño figurativo, ni quiere sacar el arte de algún callejón sin salida. A sus veinte años, Blue una ilustradora-dibujante-artista plástica que vive en la Patagonia parece tener, la intención menos estructurada y más volcada al trazo simple de las cosas.

Esa condición liberadora la exenta de los medios tonos: hace retratos de chicas con ojos grandes y chorreantes, de monstruos para nada atemorizantes sino más bien frikis, de pájaros con colas circulares, de gatos que te guiñan de frente. Usa acrílico, acuarela, gubias, tinta, grabado y digitaliza. Así, libre de todo manifiesto, Blue elige para sus cuadros-estampas-retratos el contraste de blanco sobre negro o el full color, sin olvidarse jamás de sus obsesiones, entre las que habrá algunas corregibles y otras no tanto: los centros, los ojos, los gatos, los monstruos, los recuerdos.

Hasta ahora no ha faltado quien le dijera que debe pensar en lo que hoy está “de moda”, –una palabra que no le gusta–, o que tiene que planear cómo subirse a la cresta de la ola, ser más conceptual, planificar su obra. Ya le explicaron que existe algo que se llama marketing, y que implica que el artista se relacione con el mercado de la mejor manera, cobrando sus trabajos, poniéndoles precio bajo alguna regla.

Blue, escucha pero no resuelve. Ella se entusiasma más con los desafíos que le impone el dibujo, las texturas, los soportes, los materiales.

 Pero claro que no hay que confundirse.  Ese amíquémeimportismo es sólo distractivo, más una postura que una ausencia de visión de futuro. En realidad, Blue quisiera salirse del tope que le impone la falta de formación artística más cercana a lo que quiere, viajar, buscar quizá en Buenos Aires, esa posibilidad de organizar mejor este trabajo que ya hace. Dibujo a dibujo. Color por color.


 

MEZCLAR CON MONSTRUOSIDAD LOS COLORES. 

Blue prefiere el silencio. Le gustan las noches para dibujar, los ratos en los que retrata a su novio, cuando él está ensimismado en la computadora. Durante el día trabaja en un pelotero como maquilladora artística. Ahí los chicos le preguntan si va a la escuela porque Blue no aparenta su edad. Pasan 30 niños y niñas por cumpleaños y ensaya mariposas,  corazones y flores. Ahí los chicos mismos le dicen lo que piensan de lo que hace, le dan sus opiniones. Cuenta que en la escuela le pusieron Blue, porque llevaba el pelo teñido de azul. Pero todavía se ve como una nena, con flequillo rollinga y un lunar sobre el labio superior como distintivo.

Los nenes le elogian el trabajo pero no saben que quien los maquilla es una artista plástica en ciernes: desconocen que esta chica se descubrió a sí misma cuando una profesora mandó sus dibujos a un concurso en Puerto Madryn y quedó seleccionada con otros 44 expositores del país. Después de aquello, que fue hace dos años, comenzó a dibujar y pintar más y ya lleva unas diez exposiciones.

cerrar los ojos.

poner ojos de huevos.

imaginar.

sacar.

pensar.

imaginar. ( otra vez)

agarrar un marcador.

***

ESTOY SENTADA A LA MESA de la casa donde vive Ivana Balestra. Me ofrece un té. Le digo que sí, y pone la pava a pocos pasos. Una perra que se llama Luna salta muy alto, como perro de circo, y me distrae un poco hasta que se queda inquieta por lo bajo. Blue me había reconocido: alguien alguna vez le pidió que me retratara. Claro, yo no sabía. Una vez ahí, sentada a la mesa, hubo otros retratos, dibujos, libretas de apuntes y marcadores que en realidad son cómplices de sus ocurrencias. Entre todo ese material reluce el libro de tapa negra sobre blanco que dibujó para su bisabuela Vene.

CAMBIA LOS NOMBRES. Garabatos Blue. Little art; Gara-gato. Blue corta el pasto. Blue café con leche.

–El primer dibujo que hice fue una Sailor Moon en la parte de atrás de mi cuaderno. Miraba mucho animé. Sakura, Sailor Moon, y todavía sigo mirando, pero no tanto—cuenta Blue, sin acordarse del té que me prometió.

Blue vino al sur para hacer octavo año, pasó por la Escuela de Arte y empezó a cursar el nivel terciario. Como escribía cuentos, se interesó por el profesorado porque ahí daban clases de guión. También había averiguado sobre otras carreras, y tuvo que descartar diseño gráfico –que era lo que más le gustaba–, porque la cuota mensual le resultaba impagable. En segundo año, antes de dejar el profesorado, quedó seleccionada con otros 44 expositores del país, y así comenzó a darse cuenta de que no dibujaba como el resto.

–En ese momento me empecé a dar cuenta de lo que hacía, porque yo dibujaba sólo para mí y quería algo más artístico, por eso dejé el profesorado. Dejé porque teníamos materias pedagógicas y no me gustaban.

Además de exponer hizo murales (en El maravilloso mundo de Pau), en una tienda de Skate de Rada Tilly, después en otra, subió sus dibujos a Facebook y dibujó, y dibujó y regaló muchos de sus trabajos a amigos y compañeros. En otra etapa empezó con los muñecos pintados, bajo el nombre de Little Art. Cuenta que un día se le ocurrió llevarlos a la Rockería y que le pidieron 40. Como no sabía coser, su tía la ayudó y con lo que recaudó se fue de viaje. Ahora hace además de muñecos, zapatillas, remeras, todo lo que se deje intervenir para construir una marca, a la que –dice– podría cambiar, otra vez, el nombre.

buscar una hoja blanca gruesa.

apoyar el marcado sobre la hoja.

trazar lineas imaginarias.

soltar tinta negra.

dibujar.

retocar.

rellenar.

volver a marcar.

 

UNA ARTISTA TIENE QUE PAGARSE EL PAPEL Y EL LÁPIZ, LAS GUBIAS, LAS ACUARELAS, LA VIDA.

Para eso, Blue trabaja en el pelotero. Mariposa, corazón, mariposa, corazón. De lunes a lunes. “El trabajo en el pelotero está bueno porque me deja mucho tiempo libre. Los nenes a veces son muy tímidos, hay que hablarles bien sino se ponen a llorar. Algunas nenas y nenes me cuentan cosas y se ponen a hablar re-seriamente conmigo. Me dicen “cuando sea grande voy a hacer maquillante como vos”.

–Pasan 20 o 30 por cumpleaños a maquillarse, y me preguntan si me acuerdo de ellos. Ahí yo me siento como Andy Warhol quizá, por la repetición: mariposa, corazón, mariposa, corazón.

Imaginar o “flasharla” (nuevamente)

seguir dibujando.

 

 

HOMENAJE A SU BISABUELA CON UN LIBRO AUTOGESTIVO. SE LLAMA “VENE” POR “VENERANDA”.

–Mi abuela fue como mi segunda mamá, bueno, es mi bisabuela en realidad y mis viejos laburaban los dos y me crié con ella. De Santa Fe era. Ella falleció y tuve un sueño, soñé que se me aparecía, todos estábamos muy dolidos en la familia. Así que quise recordarla, las cosas que hacía, la abuela, que hacía cosas de abuela y todos nos acordamos. Ahora me están pidiendo libritos. Pero quiero armar una muestra para presentarlo. Es el segundo librito, el anterior se llamó “Retratos de Blue”, tenía  retratos de una amiga, de mi hermana, de mi mamá con minipoemas–.

Tanto el libro para Vene como el anterior, fueron autogestionados. Para armarlo, le ayudó una correctora de la biblioteca de Km 8, donde Blue se pasó todo un mes, preparando su homenaje. Ella cuenta que ir hasta la biblioteca todos los días no era un pesar, al contrario, cuenta que disfrutó de los libros álbum que la biblioteca tiene como tesoros en verdad codiciables.

Después el libro de ilustración y poesía se presentó en Buenos Aires, tras la invitación de Veroka Velázquez, una artista visual comodorense que vive en la capital, quien quería que BLUE estuviese en el cierre de actividades de su espacio, en un combo de  poesía, música y dibujo. Si bien el libro “VENE” no tiene fecha de presentación en Comodoro, su autora quiere compartirlo, así que lo anunciará en el facebook de Garabatos Blue.

VENE está hecho en blanco y negro –por el color del luto–dice, mientras la pava para el té espera en la cocina, donde se acurrucan los gatos. Ella no se inmuta.

–El libro tiene que ver con la muerte, con el dolor y con la felicidad que puede dar una persona. Por eso hice la calavera, que es una representación mía diciéndole chau a mi abuela. Toda muerte causa dolor, bah, si la persona fue muy querida como era ella –.

La última vez que vio a Veneranda, Blue estaba dibujando. Vene cumplía 90 años y toda la familia había ido a Santa Fe a celebrarlos. Esa tarde mientras Blue dibujaba su abuela la observaba hasta que le preguntó “¿lo calcaste?  ¡A que yo te puedo dibujar un chancho sin ver al chancho!”.

Así Veneranda hizo un cochino y un conejo en trazo simple sobre un envoltorio de té, donde acostumbraba anotarlo todo, la lista de mandados, los números de la quiniela.

–Ese fue su último regalo, un dibujo. Era costurera y hacía los disfraces para la escuela. También hacían coladores con mi abuelo, yo pensaba que eran para cazar mariposas y se los robaba. Igual, los quería usar para hacer burbujas, pero no me servían–.

 

LA PATAGONIA ES PREDOMINANTEMENTE GRIS.

Todos los que se han asomado a ella lo saben. Pareciera ser que esos tonos son mimetizantes, y durante generaciones los artistas plásticos dibujaron el paisaje de una ciudad ubicada en la Patagonia central que mira al mar, de espaldas a los cerros. Quizá por eso el desafío era ser una explosión de colores, representar la diversión. El color favorito de Blue es el magenta. Cuando pinta, trata de recordar de qué está hecho el arco iris.

–Me gustaría seguir estudiando, tener más conocimientos sobre arte. Quisiera estudiar diseño, dibujo, me interesa la ilustración. Siempre voy a la biblioteca del Km 8, hay libros álbum que son hermosos.  Soy re fanática de los libros infantiles, con colores, y libros de gatos.

Esa fijación con los gatos también vive en el recuerdo. Blue se acuerda de que cuando su familia vino a Comodoro habían adormecido la gata para que viajara en colectivo y por un descuido se escapó por la ventanilla del taxi que los llevaba a la terminal. Se fue para la ruta, dentro de una casa, intentaron sacarla y no pudieron. De ese modo, el viaje a esta ciudad es un recuerdo triste, un viaje grisáceo. Más allá de eso, su vida sigue estando atravesada por felinos. Dice, que la gente los ve medio traicioneros a veces, pero que son igual a todos los animales, simples, tranquilos.

 

A MI ME GUSTA DIBUJAR. ESA ES MI TEORÍA. 

Blue cuenta que la fueron a buscar de parte de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP). Le preguntaban si hacía arte decorativo, figurativo, o qué, y le comentaron que la membresía cuesta 30 pesos. En la SAAP hay artistas de otras generaciones, más dados a salir al aire libre a pintar paisaje, explica Blue, que piensa que lo que más le interesa de la propuesta son los descuentos en El Estanco.

–Cuando llegué a la reunión me preguntaron si hacía arte decorativo. Tienen un paisajista, uno que hace retratos, muchos estereotipos.  Yo vi mucho mar, mar, cerro. Y a mí como que el paisaje no me gusta—relata Blue, en tono bajo, aclarando también otras diferencias con lo dado, lo establecido.

–Tuve problemas con la palabra concepto. Por ahí me dicen tenés que buscarle un concepto a tu obra. Una vuelta de tuerca. Toda una teoría sobre lo que es el arte. Y es como mirar el cielo y preguntarte qué es el cielo y los planetas. Es como que todo salió de la academia, muchas teorías, pero a mí me gusta dibujar, esa es mi teoría. La gente le busca muchas cosas a un dibujo, y dicen muchas cosas. Está bien porque vos tirás un montón de cosas tuyas sobre el papel. Pero por ejemplo a mí me sirve la opinión de los otros. La de los nenes, que me dicen, a mí me gustan tus monstruos. Está bueno eso de mirar un poco con ojos de niño–.

 hacer sombras.

poner un lunar.

mirar la hoja.

preguntarse a sí mismo ¿ te gusta?.

ponerle una firma ( blue!)

 

fin.

 

 

EL MANIFIESTO DADAISTA DICE QUE TODA OBRA PLÁSTICA O PICTÓRICA ES INúTIL, “que, por lo menos sea un monstruo capaz de dar miedo a los espíritus serviles y no algo dulzarrón para servir de ornamento a los refectorios de esos animales vestidos de paisano que ilustran tan bien esa fábula triste de la humanidad”.

La ilustración que se sale de los estereotipos se volvió una tendencia. Esos cómics revestidos de ingenuidad, o de creatividad, que se alejan de la convención y que están atravesados por otras formas de arte –muchas veces audiovisuales o multimediales– aparecen en la cresta de la ola, siendo inspirados por las cosas simples que se vuelven también trazos simples.

Blue coincide y dice que “todo es culpa de Liniers” (Ricardo Siri) y de Milo Lockett. El primero, que se inició como ilustrador de fanzines, reconoce la influencia del cine, de Star Wars,  porque el dibujo “era la mejor manera de llevarte a casa a Han Solo y R2D2”, y Lockett, con formación en algunos talleres pero autodidacta, trabajaba en la industria textil hasta que lo eligieron como artista revelación en ArteBA en 2006. Podría decirse que lo que tienen en común estos dos ilustradores y artistas plásticos es el fin de la estructura, la falta de parámetros, el énfasis en el proceso creativo como forma de inclusión y su estrecho vínculo con la gente.

–Todo es culpa de Liniers. Es muy loco, ando por Buenos Aires y yo tengo unas zapatillas de Milo Lockett que acá me costaron conseguirlas y allá es todo de Liniers o de Lockett. A mí me gustan, aunque Liniers es ñoñazo—dice Blue, quizá sin saber que estos otros artistas cuentan que la receta para llegar a la cresta es sólo seguir dibujando con tozudez.

Blue pareciera ir por ese camino aunque sin racionalizarlo tanto. Mientras hace el primer trazo de lo que será una sirena que me regalará a continuación, comenta que dejó la casa que alquilaba y que se fue a vivir con su novio en el Newbery, donde comparte espacio con su chico y la familia. Y tiene un plan: ahorrar, viajar, profundizar. Todo esto hasta que Blue toma las riendas del marcador negro con el que inventa unas escamas y se olvida del todo del té que me había prometido. Mientras remarca un ojo con pestañas largas, afuera un gato se aprieta contra la ventana que da al calefactor. Más tarde, vendrá la noche todavía más fría y Blue continuará dibujando.

 

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Celina Salvatierra. Es coeditora responsable en ND.  Cursa el doctorado en Comunicación en la UNLP. Es magister de Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales por la misma universidad argentina y es periodista digital, con capacitación del Centro de Formación en Periodismo Digital (CFPD), México. Tiene un diplomado en Escritura Creativa otorgado por la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), y uno de sus ensayos libres aparecerán en  la Antología de Narrativa 1 (en prensa), del Programa de Escritura Creativa de la UCSJ. México, 2013.

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