Novelas sobre la dictadura en Uruguay a 40 años del golpe

Se cumplen hoy cuatro décadas de la Dictadura Militar en Uruguay (27 de junio 1973) y Narrativas Digitales recomienda  la lectura novelas que, a nuestro parecer, resultan las mejores para entender este período sombrío de la historia uruguaya.

– DELGADO APARAIN, Mario: “La Balada de Jhonny Sosa”

“La Balada de Johnny Sosa” Ediciones de la Banda Oriental 1989

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A su manera, Johnny Sosa es un héroe trágico que tuvo una infancia dura y que luego terminó en la cárcel. Pero pasado y presidio no caben en el libro, son apenas referencias distraídas en las primeras páginas. El relato es una historia de opresiones e insumisiones centrado en un hombre al que no le parece bueno dejar su destino en mano de los sabios. Todo transcurre en Mosquitos: una ciudad ficticia, con orígenes reales cerca de Montevideo. El pueblo es presentado a través de la mirada del protagonista. En tanto, la mezcla de lo ficcional con anclaje en lo real permite a su autor modelar un mundo de ficción a golpes de una escritura que intenta recrear la moralidad de los habitantes del interior de Uruguay. Así esta novela se pone en sintonía con Juan Carlos Onetti por Santa martía y con Gabriel García Márquez, por Macondo.

– FORNARO, Milton: “Hoy fue uno de esos días”

(1993) Editorial Fin de Siglo.

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Un thriller montevideano ambientado en los negros tiempos de la dictadura. Un singular detective privado, perdedor nato, recibe el tan ansiado golpe de suerte que le cambia la vida. Un enigmático perseguido y un fascinado perseguidor recrean el viejo tema del doble. El dinero, el poder y la muerte se mezclan en una novela de múltiples lecturas que atrapa por su particular trama.

– TRUJILLO, Henry: “Ojos de caballo”

Ediciones de la Banda Oriental (2012)/Alfaguara (2005)

Link capítulo uno

Incluido en los Cuadernos de la Historia Reciente de la editorial uruguaya, Ojos de caballo es otra historias turbia de Trujillo, donde el poder es prepotente, la violencia crece y la venganza corre pareja con la culpa y la traición. Narrada desde la distancia de la tercera persona, es una de esas veces en que la literatura puede decirnos cosas inadvertidas y enriquecedoras de nuestra humanidad. La acción narrativa comienza en el agobiante enero de 1980 y tiende redes hacia la década del setenta, apostando al cruzamiento de diferentes tiempos narrativos que coinciden con momentos clave de la dictadura.

– FONTANA, Hugo:

“La piel del otro: La novela de Amodio Pérez”

Punta Obscura. Montevideo 2012.

PUBLICADA en abril de 2001 y agotada durante años, esta obra del escritor Hugo Fontana reconstruye a través del polémico Héctor Amodio Pérez varios de los hechos históricos que dieron notoriedad a la guerrilla tupamara. Personaje épico, desaparecido desde 1974, Amodio Pérez fue sindicado como el principal traidor que ayudó a los militares en la derrota del MLN-T. Este libro, basado en un extenso trabajo de investigación (entrevistas, documentos, noticias de época), “ostenta una originalidad. El autor no incluye una sola línea propia sino que acumula datos y testimonios de otros”, escribió Homero Alsina Thevenet.

– ESPINOSA, Gustavo: “Arañas de Marte”

Casa Editorial HUM, Montevideo, 2011

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Dice la web de la editorial: “La anterior novela de Gustavo Espinosa, Carlota podrida, aparecida en 2009, fue un temblor de tierra para la narrativa local; aunque el sacudón todavía no haya llegado a todas partes, el MEC acaba de reconocerlo al otorgarle el Premio Anual de Literatura.(…)“Con Las arañas de Marte, novela escrita en una prosa que fascina frase a frase, cómodamente actual e internacional, clarísimamente local y pertinente, Gustavo Espinosa, nacido en 1961, se confirma a la cabeza de la generación que debería haberse hecho cargo de la literatura uruguaya”.

 – LISCANO, Carlos: “El furgón de los locos”

También recomendamos esta nota de la diaria. Disfrútenla.

Planeta, Buenos Aires, 2007. Info Planeta

Descarga gratuita del libro

“Apartarse de lo que se es para poder nombrarse; verse de fuera; inventar al que es capaz de verme, de nombrarme, de juzgarme”, dice Carlos Liscano, autor de esta obra que conjuga Literatura, testimonio, lenguaje y memoria . En El furgón de los locos, aparece una posición de sujeto ‘autoral’ que se vincula con la experiencia traumática y con la intención de narrar desde la memoria. Esta intención toma la forma de literatura autobiográfica en un texto traspasado por un temple de duelo absoluto, que narra fundamentalmente la experiencia de la prisión, la liberación y la tortura. El furgón de los locos se instala en un límite de lo que podría denominarse como la tradición del género testimonial sobre violencia política, pues transita otra modalidad discursiva que ha abandonado tanto las retóricas militantes como la función de denuncia y el obligado tributo al ‘nosotros epocal’, voz de un colectivo que delimita un lugar ideológico; no participan del espacio textual ni las matrices ideológicas con resabios de movimientos insurgentes ni los sueños utópicos o el martirologio cristiano.

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