Lomography y la moda de la foto experimento

Por Celina Salvatierra  

LA MODA DE LA FOTO EXPERIMIENTO

Una toma en la que se exacerban los colores, donde se borronean los contornos, imágenes dobles o tiples, en 360 grados, en ojo de pez o con los bordes en blanco y negro difuminados, fotos con manchas, quemadas, envejecidas. Cuadros cotidianos, casi siempre nada producidos sino espontáneos, de momentos con amigos, acciones, objetos, curiosidades. Por ejemplo: la que vemos arriba, es una lomografía tomada en un mercado de pulgas, en un paseo con lomógrafos amigos, en México. La idea: capturar lo que se nos cruzara. El resultado: una estampa de los muñecos que encontramos en un galpón de antiguedades. La fotografía Lomo, Lomography, es analógica en la era digital. Con eso, es parte de una tendencia: hacer comunidad usando herramientas digitales (redes sociales, web) pero poniendo acento en lo alternativo, en lo experimental, que apela a salirse de las corrientes culturales predominantes. Podría compararse a la vuelta del punk y del vinilo, a la necesidad de leer un libro de papel, en medio de tanto bit, a leer Errr o a escuchar Daft Punk.

Pinhole

Si revisamos la web sabremos que “Lomography” son tiendas alrededor del mundo que se llaman “Embajadas” y una comunidad dedicada a la fotografía analógica. En estos intentos por definirla mejor, es necesario mencionar que es el antecedente de las digitales que se ganan nuestros “Me gusta” en redes sociales y que tienen ese aspecto vintage, y exacerban el auge de los filtros digitales como lo hacen las cámaras Lomo.  No obstante, sin retoques digitales, la “Lomo” es previa a Instagram y otros, nace a principio de los 90, antes de que el mercado fotográfico fuera tan digital, antes de que todos nos lanzáramos a experimentar con filtros, antes que todo eso, ocurrió Lomography. 

Instagram

LA HISTORIA EMPIEZA ASÍ. Corría 1982. Dos militares rusos examinan y deciden copiar un modelo de cámara japonesa para multiplicarlo y ofrecerlo al pueblo soviético. Dos años después se produciría la LC-A en masa. Como sabemos, el declive de lo análogo tiene mayor impacto una década más tarde, es decir, en los 90, y sobre fin de esa década las cámaras llamadas LC-A ya estaban en desuso, habiéndose convertido en artículo para ser vendido en mercados de pulgas. En uno de esos lugares, precisamente, es donde lo encuentran Matthias Fiegl y Wolfgang Stranzinger, estudiantes vieneses que visitan Checoslovaquia, hoy república Checa. Compraron sendas cámaras y ensayaron tomas y recortes posibles de las calles de Praga. Al revelar los negativos descubrieron fotos desenfocadas, saturadas y vieron en ese juego una posibilidad de innovación en el regreso a los 35 milímetros. Luego, según cuenta la línea del tiempo en la web de Lomography, “el interés por la misteriosa joya soviética aumentaba a gran velocidad y los fundadores de la Lomografía decidieron saquear Rusia, mochila en mano, para satisfacer la creciente demanda de esas fantásticas LOMO LC-A”. Pero los rusos dejaron de producirla y entonces, se crea de la mano de japoneses, la supersampler. Pero a todo esto, la comunidad Lomo ya era un hecho: en el primer Congreso Mundial de Lomografía, celebrado en Madrid en 1997, se montó un LomoMural de más de 120 metros, formado por más de 35.000 lomografías.

La línea de tiempo 2013 podría continuar narrando la historia de este modo: Pareciera que todo estaba dicho en torno a los modelos de negocio de la industria de la imagen. Que en la era digital y de la hiperconectividad un proyecto análogico tiene las de perder. Pero las tendencias también dejan espacio para los complementos: el libro electrónico y el de papel –con todo su encanto–, las revistas digitales y sus versiones impresas de colección; los álbumes de música que descargamos de I-tunes y los discos de vinilo que todos queremos tener. Y sigue la lista.

Ante todo, cámaras y accesorios fotográficos retro se volvieron fenómeno de culto. Proponen un acto de creatividad, que vincula aspectos de la vida cotidiana con la posibilidad de jugar con las estéticas y dar lugar a una forma de arte que, está al alcance no sólo de fotógrafos profesionales sino también de todos los aficionados a la fotografía.

La foto Lomo implica además un proceso de revelado análogo, siendo el más utilizado o en boga el “revelado cruzado”  o xpro que en resumidas cuentas es procesar deliberadamente película fotográfica en una solución química destinada a un tipo diferente de negativo, por ejemplo, tomar fotos de diapositiva y revelarlo de modo usual. El revelado cruzado es también sin dudas un sinónimo del movimiento de la Lomografía. Ahora, es cierto que los procesos cruzados se aplican en todo tipo de productos: foto publicitaria, magazines, y películas por la estética y el clima que imponen.  Y también se copia con filtros on line y se suben a Facebook. Si hablamos de películas, aunque esta arista se vuelve demasiado subjetiva, las películas o negativos para los procesos cruzados, que son reconocidas como más populares son la Agfa Precisa, las Fuji Astia y Provia 100. No obstante, la tienda lomo ofrece sus propias películas, y muchos lomógrafos recomiendan tomar en negativos para diapositivas o las usuales pero vencidas.

Foto: Celina Salvatierra

EN ARGENTINA, LA EMBAJADA OFICIAL DE LOMO ESTÁ EN BUENOS AIRES. Específicamente en el Museo de Arte Latinoamericano Malba, que se suma al movimiento lomográfico presentado como red de espacios oficiales donde se venden las cámaras. También se cuentan el MoMA (Museum of Modern Art) y el ICP (International Center of Photography) de Nueva York, el Centro Pompidou de París y el Museums Quartier de Viena, entre otros.

En Tienda Malba, embajada oficial como en otras, hay distintos modelos de cámaras análogas, (aquí se vuelve difícil apostar a un modelo favorito porque se antojan todos) negativos y diversos libros fotográficos entre otros accesorios. Pero más allá de las “embajadas” y los alcances formales de toda la parafernalia Lomo que también se compra on line, lo que en lo personal me ha llamado la atención de este tipo de fotografía es que a pesar de que las embajadas están en los grandes centros urbanos, la moda Lomo, se extiende al ritmo de las trayectorias de los amantes de la captura lomográfica.

En consecuencia, el Faro del Fin del Mundo y otros tantos lugares patagónicos ya han sido un objetivo retratado, digitalizado y subido a la web de Lomography, por lo que la Patagonia es vista a través de esta práctica estética y visual desde todo el mundo.

LA PATAGONIA ENTRE LOS TERRITORIOS CAPTURADOS POR LOMÓGRAFOS.

Basta con acceder a http://www.lomography.es/ y tipear “Comodoro Rivadavia” para encontrar un muro de 139 fotos, “Río Gallegos” (263) o “Ushuaia” (162) o probar con otros puntos de las provincias patagónicas como San Martín de Los Andes (96); “El Calafate” (78), o “Neuquén” (184) para dar cuenta de que ha habido un redescubrimiento de las posibilidades del sur utilizando las cámaras Lomo.

La web oficial exhibe murales fotográficos: explicita el posicionamiento geográfico donde se hizo la foto, el tipo y modelo de cámara que se utilizó, la película o negativo empleado para la toma y el autor. Así los lagos, la costa, los carteles indicadores, la flora y fauna, los rostros del sur pueden verse desde cualquier lugar del mundo a través del sitio.

De la misma manera emergen las particularidades: el lomógrafo jonathansajoux propone una superposición posible gracias a la “LC A+” en el álbum “Convención desierto circo” en la que el terreno fértil de un árbol es el cielo; y otra más en la que los arbustos aparecen como reflejos fantasmagóricos en el área de Comodoro Rivadavia. Otro lomógrafo; bucketpostcards; ofrece un punto de fuga en la Ruta 40 camino a El Calafate;  y entre otros tantos nicknames, “Charly” propone una Ushuaia de campos rojos gracias a la “Lomo Smena 8M”.  Pero no todo es paisaje. Recomiendo revisar también autoretratos dobles, imágenes de grupo o los lugares hiperreconocibles de nuestras geografías como el Faro del Fin del Mundo en un azul predominante.

Al mirar las galerías la primera impresión es que todos los cronistas visuales de Lomo en el sur parecen haberse salido de la idea del mimetismo en el que se enmarcan otras formas de hacer fotografía; parecen haber escapado de la reproducción más que fiel a la supuesta realidad que construimos en exteriores e interiores.

La segunda impresión es que respetaron a pie y juntillas las “reglas de oro” de este movimiento: llevar la cámara siempre con uno, usarla a cualquier hora, en todo momento, poner en escena la vida cotidiana, acercarse a los objetivos, no pensar, ser rápido, y disparar desde alturas no convencionales como la cadera, por ejemplo, dejándonos ver zapatillas con fondo de cerros y luces.

Finalmente, también emerge de la búsqueda curiosa y en reconocimiento por éstos álbumes un último gesto: para crear, para deshacer y volver a reconstruir lo posible, hubo que cumplir la última y décima regla lomográfica de oro, que dice que hay que dejar de preocuparse por regla alguna. Esta última indicación, además, parece haber encantado a los seguidores de Lomo que se quedaron con fragmentos del sur en sus cámaras.

Fuente: http://www.lomography.es/

 

 

 

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