Viviana Ayilef: cuando a la poesía le concierne

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Por Celina Salvatierra

“Porque a la poesía le concierne”, escribió Cristina Rivera Garza hace tiempo en su blog, –el blog de una de las pocas escritoras que ha trabajado la Poesía documental en América Latina- quien explica el género desde “su interés crítico en el discurso público y las políticas de documentación oficial”. La poesía documental implica que el narrador dé cuenta de su experiencia como “documentador alternativo” de una tragedia, y que el “yo poético” haga las veces de curador, para componer una propuesta estética pero también política.

No sé, en realidad, si se puede inaugurar un nuevo espacio para hablar de poesía documental patagónica, pero, en cambio, pienso que si hubiese que pensar en ejemplos en los que, a la poesía le concierne, entonces sí, es válida la mención de Cautivos, de Viviana Ayilef.

Quizá sea porque el trasfondo de este libro es el mismo escenario de torturas, asesinatos y desapariciones que ofrece la crónica impecable, El triple enigma, de la Revista MU, ya publicada en NarrativasDigitales. Pero también por las lecturas otras que habilita “Cautivos”, teniendo en cuenta las condiciones de emergencia de este arte.

Vale aclarar que en la poesía de Ayilef no están de modo explícito los documentos “usuales” de la poesía documental: manuscritos, iconográficos, sonoros, audiovisuales, electrónicos virtuales, entre otros soportes. En cambio, emergen de ella procedimientos que dan idea del recorte de diario conjugado con la necesidad de crear imágenes con palabras, de hablar de aquello que ha sido naturalizado y conjugado con silencios.

Sus poemas están entonces y al menos “en sintonía”, con la poesía-documento, por la emergencia innegable del referente, pero también por lo que su escritura integra y ofrece al proponer desde una estética posible, una visión política que funciona como fuente.

Dicho lo anterior, y más allá de cualquier análisis, el artista produce, la poeta escribe.

#ND comparte con sus lectores tres poemas de “Cautivos”  (2013) Editorial Mandala.

Cautivos

Catarsis

Estas palabras nacen del odio. No nacen del amor: nacen del odio. Si me preguntan que porqué escribo: escribo porque amo, pero nacen del odio. De tanta muerte nacen. De las impunidades. De las inmunidades. De lo colateral del daño. Del eufemismo.

Nacen también de la tristeza. De la mañana cuando danzó la muerte. De la intensa nostalgia. De toda la ternura. De nuestras calles de Trelew, cortadas y repletas.

Estas palabras son la vergüenza de la letra. Sombra de su sentido. Deben leerse como un grito. Sin mi permiso.

 

Y sin auspicio.

 

 

Reportes de Trelew

 

Aquí la libertad viajaba en taxi

y la morían

en las afueras, a sabiendas

 

aquí la noche nunca duerme

se mastica los chicos

 

puebla los paredones

 

“aborto legal para no morir”

“das neves presidente”

“¿qué pasó con Julián Antillanca, golpeadores?”

 

las mañanas dan cuenta

de un tajo en la memoria

 

una marcha se acerca en sus pancartas

 

un hombre

mira con la sospecha de costado

 

una mujer

apura al niño que lleva de la mano

…no preguntes

 

las viejas de las tiendas

balan desde allí dentro

sus repudios

 

y el único que entiende

de qué se trata esto

es el gordo Jesús

que mira y baja la mirada

 

porque la muerte no tiene clase.

Y todos los domingos

la alienación comprime la nostalgia

sacamos a pasear las soledades

 

“¿Dónde está Julio López?”

“Justicia por Pablito”

 

carteles en fotocopias,

pintadas en aerosoles

ilegales

 

Y más allá

afiches gigantescos en colores

“monólogos de la vagina”

“chayanne en Trelew”, tan bonito.

“pour la gallery”.

 

Y a su costado en la vereda

una mujer acuna un niño

“¡ayudás y ganás!”, se escucha en un parlante;

un viejo ciego pasa sin ser visto;

un taxi cruza en rojo

mientras saluda a los muchachos del silbato

 

y el día muere

como se mueren las historias

que terminan de noche

 

un hombre abraza a una mujer

un niño nace

un patrullero arranca velozmente

 

así es nuestra ciudad

se conmemora el once la Asamblea del Pueblo

oficialmente

en el teatro

donde una mina en bolas, y un boludo

también

se llevan los aplausos

 

y la memoria sangra y duele nuevamente

y el hijo de un amigo muere asesinado

 

y aquí estoy yo

sin nada bello que decir

 

y no hay más novedades,

dieciséis compañeros fusilados.

 

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Piedra del sol

 

En estas noches

allá en la calle Patagonia

 

se oye la marcha circular de un niño solo

 

ni un eco le acompaña

un perro de la calle atiende sus pisadas

 

otro lo sigue y lo arremete

 

el resto lame sus heridas

y algunos duermen a su lado

 

y algunos mueren a su lado.

 

 

En estos días

el mundo que habitamos giró su calesita

ya no hay en ella ningún pibe.

El cinco de septiembre

 

las calles implicadas de Trelew

los pasos escondidos de Julián

 

el ojo de su padre

el vientre de su madre

el frío tiritar de sus amigos

 

tendrán abrigo

 

y habrán creado un verbo nuevo

 

en este pueblo sin palabras.

 

—–

Viviana Ayilef (1981) nació y aún vive en Trelew. Es profesora en Letras por la UNPSJB para el nivel medio y el superior. Sus poemas fueron publicados en la Antología Desorbitados.Poetas Novísimos del Sur de la Argentina. (Fondo Nacional de las Artes. Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación. Selección: Cristian Aliaga. 2009).

 

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