Las versiones de la tradición en “El desertor” de Marcelo Eckhardt

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Por Carolina Borquez Ciolfi*

El desertor, novela del escritor patagónico Marcelo Eckhardt, es narrada por Yo perro garcía, un argentino descendiente de aborígenes que cuenta retrospectivamente las vicisitudes de su participación y su deserción en la Guerra de Malvinas. La novela fue escrita en 1992, diez años después del conflicto bélico por las islas, y publicada en 1993.

La presente propuesta de lectura se funda sobre la convicción de que el texto auto-construye su propio sentido de pertenencia al canon de la tradición de la gran literatura argentina. Operación que se realiza al retomar el motivo y los procedimientos de los “desertores canónicos” de nuestra literatura: el Martín Fierro de José Hernández y “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” de Jorge Luis Borges.

 Eckhardt realiza un movimiento de intervención en la tradición literaria argentina desde sus márgenes, no para repetirla sino para rescribirla desde la Patagonia. Apoderarse de la tradición y someterla a una reescritura implica la aspiración de querer formar parte de la misma.

En las páginas que siguen se mostrarán las operaciones a las que Eckhardt somete a la tradición (los textos de Hernández y Borges) para construir su propia obra. Para respaldar esta hipótesis parece pertinente destacar lo que el narrador de “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” sostiene acerca del poema de Hernández aludiendo a un pasaje bíblico: el Martín Fierro es “un libro insigne: es decir, un libro cuya materia puede ser todo para todos (I Corintios 9:22), pues es capaz de casi inagotables repeticiones, versiones, perversiones. (Borges, 561)”.

Repeticiones, versiones, perversiones

En una de las versiones que encontramos en el texto escuchamos decir a Yo perro garcía que  “[l]o cierto es que, desde mi perspectiva, desde mi cobardía, deserté durante una batalla cuerpo a cuerpo contra los gurkas. (Eckhardt, 13)”. La batalla entre Yo perro garcía y Hang Teng repite la pelea de Fierro y Cruz en los textos de Hernández y Borges. Sin embargo, para Yo perro garcía y para Hang Teng no valen la valentía de los personajes de Hernández, ni el momento en que el hombre sabe quién es y conoce su destino grande; para los desertores de esta novela sólo vale la indecisión, la cobardía, la desesperación por salvar el pellejo.

 En otro momento, el narrador afirma “…; por ejemplo, se dice que fuimos sorprendidos y no fue así: ¡si le disparábamos hasta a las mariposas! (Eckhardt, 13)”. Aunque Eckhardt destaca el hecho de que los desertores no fueron sorprendidos, la sola mención de ese detalle nos trae a la memoria los pasajes de las obras de Borges y Hernández que narran cómo Fierro es sorprendido por la partida en un pajonal.

La tercera versión es una referencia directa que crea la identificación de Yo perro garcía con los desertores canónicos de nuestra literatura. Los personajes de las tres obras son uno y el mismo. Yo perro garcía dice: “Mi nombre, obvio, ya no lo recuerdo. Recuerdo un poema de Borges. Lo recuerdo vagamente. Un poema equivocado pues el Minotauro suave consideró dos soldados azarosos para un ajedrez histórico. (Eckhardt, 15)” En su recuerdo confunde el cuento con un poema porque el cuento es como un poema, un poema equivocado. Eckhardt reproduce en este fragmento los procedimientos estilísticos de Borges: la confusión de elementos en el recuerdo que siempre ocultan una íntima identificación. Yo perro garcía rememora, no un poema, sino el cuento “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” y su nombre es, entonces, el de uno de sus personajes: Fierro. Nombre que fatalmente nos recuerda al desertor Martín Fierro. Como consecuencia de un juego de identificaciones Yo perro garcía es Martín Fierro. Este juego de identificaciones se repite permanentemente en el texto y sigue un movimiento predeterminado. Utilizando como procedimientos la confusión y la indeterminación, el narrador de El desertor se identifica con el personaje del cuento Borges, personaje que, a su vez, se identifica con Martín Fierro. Aunque una relación de identidad no sea de igualdad, permítasenos el razonamiento lógico y concluir que los tres son uno y el mismo. Claro que la identidad Yo perro García / Fierro se plantea en niveles que exceden al nombre (la misma relación de identidad podría plantearse para Hang Ten/Cruz). También ejemplifica esta identificación, su servicio en el Ejército. Fierro es incorporado a él en cumplimiento de su pena, y es enviado a la línea de fortines para defender los límites de la civilización con el desierto, los límites de los asentamientos poblacionales con el territorio dominado por las comunidades aborígenes. Yo perro garcía: es incorporado al ejercito para pelear una guerra por un país que nunca lo consideró uno de los suyos y es enviado a las islas las Islas Malvinas para defender los límites más australes de las posesiones territoriales argentinas; de un modo metafórico también representan esos territorios los límites de la civilización. Otro ejemplo de identificación: los protagonistas de ambas obras cruzan los límites establecidos. Fierro y Cruz cruzan el límite de los fortines escapando del mundo civilizado (la ley) e ingresan en el desierto bárbaro para retornar, finalmente, a la civilización. Yo perro garcía cruza el límite de la zona de los discursos de la guerra, que coincide con la zona de la preguerra (como lo era la línea de los fortines en el Martín Fierro); e ingresa en la zona de la guerra, las Islas Malvinas. Sin embargo, Yo perro garcía no repite el movimiento de Fierro, no vuelve a la zona de los discursos de la guerra. Porque El desertor, sin lugar a dudas, representa un mundo que por su complejidad excede la representación binaria del de Fierro. Las únicas opciones del gaucho del poema de Hernández eran la civilización o la barbarie. Yo perro garcía elige una tercera posibilidad: el mar. Ya convertidos en desertores, Yo perro garcía y Hang Teng se adentran en él con su balsa y abandonan los territorios nacionales. El mar es el límite de nuestra civilización bárbara o barbarie civilizada. De todos modos, el narrador de la historia repite el viaje circular de Fierro y Cruz porque su periplo comienza en cercanías de Campo de Mayo y retorna allí mismo, su movimiento dibuja el mismo círculo perfecto.

Los desplazamientos de los personajes en El desertor se realizan en un espacio que coincide con el territorio de la nación y en el que podemos reconocer cuatro zonas geográficas. Cada una de las cuales presenta características particulares:

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El reconocimiento de zonas en el espacio se correlaciona con el modo de pensar la Argentina que caracteriza a los escritores. Mientras que para Hernández la construcción de la Argentina responde al modelo binario sarmientino: civilización y barbarie, ciudad y desierto, ya que la ciudad utópica era la ciudad civilizada; en Eckhardt, en cambio, el modelo se complejiza. Aunque parte de la civilización, Capital Federal, con destino a la barbarie de la guerra, Islas Malvinas, luego de desertar no regresa a la ciudad. Decide que el proyecto contemporáneo de ciudad utópica no se realiza en la metrópoli. Su opción, una elección fortuita y forzosa, inconsciente en un primer momento, es construir comunidades marítimas. En el mar se proyecta la construcción de una de las últimas ciudades utópicas de la literatura argentina.

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La novela analizada también propone una nueva versión de los motivos de la deserción en el Martín Fierro, motivos que repite Borges en su cuento. La versión de Eckhardt propone un pequeño desplazamiento: en un primer momento los personajes desertan en un momento de inconciencia, de fastidio, de asco, de hartazgo de la guerra. Pero, a pesar de ello, es cierto que el momento decisivo repite el instante en el que Cruz se reconoce en el otro y se da cuenta de que el otro es él mismo. En la novela, Yo perro garcía y Hang Teng se reconocen el uno en el otro en el momento en que la bengala arde en el cielo y les descubre sus rasgos mongoloides, su aspecto, que es uno y el mismo. Aspecto que los marginaba y los relegaba en las sociedades a los que otros les decían pertenecer.

En este sentido, tanto Eckhardt como Borges, postulan motivos literarios para la deserción. Hernández destaca la valentía, el honor. De hecho, Fierro y Cruz se enfrentan peleando en bandos opuestos, y luego reconociéndose el uno en el otro pelean juntos contra la partida. Yo perro garcía y Hang Teng se enfrentan y luego del reconocimiento, juntos deciden no pelear. Luego, ambos desertan. En este sentido, la deserción es el acto posterior que asegura la supervivencia de los personajes.

Por su parte, Eckhardt nos propone asimismo otra versión, el narrador dice: “La guerra había quedado atrás, lejos. Hang Teng me aclaró que, por suerte, no había matado a nadie en las Falklands, y que si lo hubiera hecho no habría desertado. ‘Ahá’ le contesté. (Eckhardt, 40)”. Yo perro garcía y el Gurka desertan porque no mataron, porque reniegan de matar cuando en la guerra ese es el imperativo. Por el contrario, Fierro y Cruz desertan porque han matado, porque sus acciones están al margen de la ley. Ellos que la representan, la infringen, son renegados.

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Una última versión.

En la vuelta, Fierro sostiene una payada de contrapunto con el moreno. En ella se miden, ponen en juego su conocimiento sobre los temas fundamentales de la filosofía. Los personajes de El desertor no están exentos de probarse en un desafío semejante. Los diálogos a bordo del Patusán tienen en cada ocasión a un personaje que, imitando a Platón, invita a sus alumnos a reflexionar sobre temas fundamentales: la ética, los individuos y la historia, los lenguajes del héroe y del anti-héroe, la historia y la traducción. Dice el narrador:

“En las primeras jornadas, obviamente, tratamos el tema de la traición y del héroe; no desde Borges porque Nicolás y Pedro no lo ubicaban muy bien, Hang Teng pensaba que era una marca de vino tinto mendocino y yo, cuánta vergüenza, le rememoraba vagamente. Tratamos el tema de la traición y del héroe desde la narración de Nicolás acerca de un tío abuelo suyo, un tal Kart Radek, héroe y traidor de la revolución rusa.” (Eckhardt, 55-56)

Es por demás significativo, entonces, que el primer tema a discutir en las Jornadas Patusánicas sea el del traidor y del héroe porque Fierro y Cruz, así como Yo perro garcía y Hang Teng son héroes y traidores / desertores. Son los héroes de la ficción y los desertores de los acontecimientos históricos: Fierro y Cruz al desertar abandonan sus lugares estratégicos como defensores de la civilización, uno en el límite que la protegía de los malones indios y el otro, desde su función de capitán de policía, cumplían funciones vitales para el sostenimiento del modelo; Yo perro garcía y Hang Teng desertan de la guerra, deciden no pelear porque lo que ambos bandos defienden no los contiene ni los representa.

El objetivo que nos habíamos planteado al comenzar este trabajo era poner en evidencia las operaciones a las que Eckhardt somete a la tradición (los textos de Hernández y Borges) para construir su ficción como una inscripción dentro de la misma- Reescribir los textos canónicos utilizando los procedimientos de los escritores canónicos, es la estrategia que Eckhardt utiliza para legitimar su sentido de pertenencia al canon literario nacional. De hecho resuenan las voces de los narradores de Borges en el último fragmento citado cuando Yo perro garcía dice que lo rememora vagamente; aún cuando en la misma cita hace una referencia directa a otro gran cuento de este escritor “Tema del traidor y del héroe”.

La reescritura de obras canónicas de la literatura argentina en esta novela es sólo un recurso. No implica una carencia del escritor, que transforma a la obra en mera copia de otras que le precedieron, sino que toma los motivos para construir con ellos otra, que no se confunde con las que somete a reescritura. Detrás de esta operación sólo se esconde la aspiración de ser tradición en la gran literatura argentina.

 

 

Bibliografía

  1. Eckhardt, Marcelo. El desertor. Buenos Aires: Ediciones Quipu, 1993.
  2. Borges, Jorge Luis. “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” en Obras Completas I. España: Emecé Editores España S. A., 1996 (561-563).

 

 

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* Carolina Bórquez Ciolfi es Licenciada en Letras por la U.N.P.S.J.B. Forma parte de los equipos de cátedra de Metodología de la Investigación Literaria y de Literatura argentina II en la misma universidad.

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