Krantz: Un músico y su exploración por las redes

*Por Priscila Punzón.

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Los tiempos en la gran ciudad no se asemejan en nada a los del sur. Me dijeron que para ir a la calle donde vive Pablo Krantz tenía que tomarme un colectivo, uno de los cientos, pero como estaba con tiempo empecé a caminar con casi el noventa por ciento de humedad. Llegué unos minutos antes de las tres de la tarde y me di cuenta que no hacía falta tomarme ningún colectivo (aún no entiendo por qué para la gente diez cuadras son incaminables). Desde el portero me dice que ya baja, que lo espere unos minutos. Espero…y mientras veo gente salir y entrar y a un kioskero que atiende con el mejor de sus humores. Baja Pablo y entramos rápidamente al ascensor. -No esperaba tanta puntualidad-, me dice cuando acomodaba mis cosas en el pequeño sillón y él preparaba café. Nos habíamos encontrado días atrás en Santa Fé y Pueyrredón y luego fui a verlo a Thelonius, club de jazz. Le dije que lo quería entrevistar por la publicación de su séptimo y último libro, Pequeñas reflexiones sobre el universo, el tiempo y mis discos favoritos. Se trata de una compilación de frases, anécdotas, reflexiones, slogans…entrelazados con dibujos del marplatense Facundo Pereyra. Hace décadas que Pablo viene escribiendo este tipo de textos breves y un día decidió publicarlos a través de Facebook, fue así cómo se gestó el libro, que no es para nada convencional ya que además cuenta con los comentarios de los facebookeros. Pequeñas reflexiones…es un libro que se puede leer en el colectivo o mientras lo esperas, en dos o tres horas, la inmediatez y lo directo lo podrían definir, y eso es lo que busca, “que te sacuda, que te haga sonreír o golpear la cabeza contra la pared”. 

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¿Cómo nació el libro?

Hace décadas empecé a escribir frases sueltas, condensando pequeños descubrimientos sobre el mundo que me rodea, sobre mí mismo, el camino a seguir, sobre lo que hay que hacer y no, sobre cómo son las demás personas, y las fui acumulando sin saber qué hacer con ellas porque no podía meterlas en un libro de cuentos, aunque a veces una de esas frases terminaba en uno, pero la mayor parte eran como entes aislados que no sabía dónde podían ir a vivir. Un día se me ocurrió poner una de esas frases en Facebook y hubo un montón de reacciones, de ‘me gusta’, de risas, de discusiones o de gente que decía ‘esto me pasó ayer’ o esto se lo tengo que decir a mi hermana’. 

¿La cuenta la creaste exclusivamente para comenzar a poner las frases? 

No. Yo como todo músico tenía un Facebook en el cual subía los videos de cuando tocaba, ponía los discos, las notas, era más como un noticiero o una vidriera para mi música o para los libros. De golpe surgió esta posibilidad de publicar cosas ahí dirigiéndome a la gente que estaba ahí, no anunciar una obra fuera de Facebook, sino poner mis reflexiones usando como medio las redes sociales. Lo que yo pongo no son reflexiones de red social, podría haberlas puesto en un libro o en cualquier lado. Mi libro no son posteos de Facebook, más allá de que tiene comentarios de la gente y algunas frases hablan sobre Facebook, son reflexiones sobre la vida. 

¿Cómo fue la reacción de la gente? 

Empezó a haber todo un movimiento alrededor de las frases, poco a poco empecé a poner más y aparecía gente que seguía mis frases y que pedía un libro, la posibilidad de tener eso en su mesita de luz. En un momento se me acercó Juan Cruz Nanclares, un amigo que diseñó todos mis discos y libros y que no tiene Facebook, pero su esposa y su hermana si y todos los días le hablaban sobre las frases que ponía, entonces echó un vistazo y dijo, ‘esto hay que publicarlo’. Junto a Rosario Salinas, la otra diseñadora, empezamos a ver cómo hacer todo eso coherente, porque a veces una frase tenía 500 comentarios, así que tuvimos que releer todo, seleccionar qué era lo que valía la pena que esté en un libro y después ver cómo hacer para ordenar todo eso, porque había que lograr que eso que funcionaba en la red social funcione en un libro, había que darle un formato especial. También enrolamos a un dibujante marplatense, Facundo Pereyra que venia haciendo los flyers de los shows, y así encontramos la manera de hacerlo, es un libro muy heterogéneo y saltarín. 

¿Cómo fue el proceso de selección de esas frases? porque decís que venís escribiendo hace décadas.

No son frases que escribí durante los últimos veinte años, hay algunas que sí están ahí pero la mayoría de ellas tenían un estilo más literario, estaban escritas en una forma más compleja, más poéticas, con influencias de Séneca, Oscar Wilde, Chesterton, escritores muy dados a ese tipo de frases paradójicas. Al empezar a publicar en Facebook empecé a cambiar un poco el estilo, para que las frases tengan una inmediatez, que las leas y las entiendas, que no tengas que preguntarte nada, decir las cosas sin vueltas. Eso de sintetizar una faceta de la personalidad humana, de la vida, en una pequeña frase, que te sacuda, que te haga sonreír o golpear la cabeza contra la pared. Lo que quiero con estas frases es decir algo que la gente pueda entender y que no hable sólo de mí, sino que le hable a la gente sobre sus propias vidas. Escribir algo que me una al resto de las personas, no a mi propia experiencia. Es confuso porque en Facebook la gente espera que hables de vos. Yo aprendí mucho sobre los seres humanos, creo que conozco la mayoría de tipologías y puedo adelantarme a lo que van a pensar de cada frase, me imagino las mentes de los demás y me digo ‘van a pensar esto o aquello’ y muchas veces sucede eso que pronosticaba. Se trata del entendimiento ajeno, de saber como funcionan los lectores.

Ya conocés su psicología…

De los lectores en general. Hay ciertas tipologías de gente, ciertos errores habituales de comprensión.

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Krantz interpreta “Corazón valiente” de Gilda, en el soundtrack de la película El Crítico.

¿Cuáles podés reconocer?

Y hay millones de ellos, por ejemplo está el literal, que no se toma nada en serio o los que reivindican ciertas causas políticamente correctas…Hoy en día está esa idea de que a partir de cambiar las palabras cambias la realidad, y eso es totalmente falso. Hay dos o tres tabúes que me parece bien que hay que mantener, pero no podés convertir todo en un gran tabú porque entonces no podemos decir nada. Además esas cosas políticamente correctas incluyen un montón de falacias, de mentiras. Muchas veces la gente necesita cosas de qué agarrarse. Ha pasado algo muy extraño en los últimos siglos, antes la gente tenía un maestro de pensamiento, hoy quiere tener su propia opinión sobre todo, y eso, en cierta forma, estaría bien, pero es raro, porque hay muchos que no están capacitados para tener su propia opinión sobre todo sin haber leído un solo libro. Cualquier cosa que pueda ser pensada va a ser dicha, eso es lo que sucede en las redes sociales, obviamente tiene su lado fascinante.

¿Cuáles son tus maestros?

Fueron miles. En mi adolescencia leí mucho a Artaud, Kafka, Rimbaud, Lautréamont…en un momento me dí cuenta que con todo eso había creado un esquema que me decía, la vida es así y después, todo ese edificio se derrumbó porque la vida me empezó a demostrar – por suerte – que no era así, que había miles de cosas que no estaba tomando en cuenta, que solo estaba viendo un aspecto más oscuro del universo. A partir de entonces empecé a tratar de aprender de todo lo que pudiera. Después leí mucho sobre sufismo, budismo, el pensamiento estoico, ahí me puse a leer a Séneca, leí sobre jasidismo, eso más del lado espiritual, después libros de historia, novelas, siempre buscando acercarme algún conocimiento. 

Viste que hay una suerte de regla que dice que hay que leer a Nietzsche, Freud y Marx para después leer todo lo demás…

Si, pero no me interesan específicamente. No me encuentro con todo eso, creo en la posibilidad de un conocimiento y lo estoy buscando todo el tiempo. Hay una parte mía que busca desesperadamente entender, descifrar, encontrar el sentido y desenmascarar las grandes mentiras. Hoy, cualquier cosa puede ser afirmada y uno no puede ponerse a luchar con cada una de ellas pero tiene que ir aprendiendo a descubrir los errores frecuentes porque sino el mundo es como una gran confusión, miles de millones de gargantas diciendo lo que se les ocurre. Mi manera de sobrevivir es ir marcando tu camino, diciendo ‘esto es así’ pero no desde el punto de vista absoluto…

Esto que decís es como la frase que pusiste hoy en Facebook: La vida es demasiado corta para pasársela refutando argumentaciones idiotas. 

Si (risas). De golpe se pasó de lo relativo al ‘todo da igual’ y no es así, las cosas son relativamente ciertas. No creo en esa idea de ‘nada es más cierto que otra cosa’, no. Hay un montón de cosas que son absurdas. El criterio no puede ser el del absoluto pero eso hace que los criterios de lo que es cierto, tengan que pasar a verse de una manera relativa. Tenemos que descartar la posibilidad de lo absoluto y decir, bueno, qué es lo cierto relativo y van a existir muchas verdades. En otros tiempos la duda se usaba desde el punto de vista rebelde, revolucionario, como manera de atacar o pulverizar el canon absoluto, ahora pasa lo contrario, desde el poder están todo el tiempo diciendo que todo puede ser, que nada es verdad y te dicen cualquier cosa y todo es válido, yo me revelo contra eso. Creo mucho en el sentido común, que es algo que hay que encontrar para poder guiarnos, a través de la duda podemos encontrar pero quedarnos ahí nos hace muy débiles, muy engañables. 

¿Tiene que ver con la falta de ideales?

Los ideales también son complicados porque no son necesariamente buenos, el hecho de que hayan desaparecido bastante en occidente hace que los veamos geniales, como algo que tendríamos que tener. No es que el ideal sea bueno o malo, depende que ideal sea. Hay mucha duda, que tiene que ver con la caída de los absolutos, hoy parece que todos son malos o que todos se creen buenos, es razonable que todos estén confundidos pero hay que hacer el esfuerzo para estar menos confundido. Si tenés ideas que resumen el mundo en cinco frases, es muy probable que tus ideas estén equivocadas, todo es mucho más complejo. El conocimiento debería permitirnos disfrutar lo máximo posible esta vida, ese es el tipo de conocimiento que me interesa.

Volviendo al libro… ¿cómo surge la idea de poner los comentarios de las frases de Facebook que ibas posteando? Y ¿cuál fue el criterio de selección de esos comentarios?

Fue una idea de los diseñadores. Después de ver los comentarios había muchas cosas que valían la pena, era difícil porque cuando escribo en Facebook no pienso que estoy hablando con gente que me conoce. Mi idea siempre fue escribir, sin pensar: le estoy hablando a mis tres amigos que me van a entender. Entonces la cuestión era encontrar todos los comentarios que respondieran a la posibilidad de que un lector los entendiera sin sentir que se metió en una joda ajena. El libro tardó un año en hacerse y la selección gruesa la hicimos en seis meses. 

Poniendo en discusión este libro con los demás, ¿en qué punto se encuentran y en qué se diferencian? 

Tanto mi música cómo mis libros, van en la misma dirección, que es la creación de un universo y su reflejo. Siempre están cargados de ironías, inocencias, cinismo y melancolía, seriedad y humor, eso casi siempre está ahí, pero lo importante no es la identidad de los temas, sino la visión de mundo, la mirada sobre esos temas. Este libro no es un libro de literatura, es más directo, es un libro que lo puede agarrar cualquiera, tiene una facilidad de lectura porque son fragmentos, en general no exige esfuerzo, es muy ameno.

“Vivo en mi cabeza pero con vista al universo”.   de Pablo Krantz

Web del músico

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*Priscila Punzón es licenciada en Comunicación Social (UNPSJB) y periodista freelancer. Desde el 2008 escribe en “Menos mal”, suplemento cultural que se publica en diario Crónica de Comodoro Rivadavia. Durante 2013 trabajó en la versión online de Diario Patagónico hasta que se mudó a Buenos Aires para empezar el posgrado en Periodismo Cultural en la Universidad de la Plata (UNLP) que actualmente realiza. Además es colaboradora de la agencia de noticias ADNSur. Anteriormente, sumó participaciones en “Extremo Sur” y “Tela de Rayón”. Hace unos meses inauguró su blog personal donde pueden encontrarse ensayos, entrevistas, crónicas. Priscila también ha hecho actividades de gestión cultural (armado fechas de Rosario Bléfari, Pablo Krantz y Pablo Malaurie, Ciclo de Cine Independiente en Collage, entre otras). También sus fotografías están en Flickr.

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